Queso Mantecoso

Queso suave y ligeramente dulce, ideal para acompañar con masas o disfrutar solo. Perfecto para quienes prefieren quesos de maduración joven. Su uso es muy variado desde disfrutarlo con un pan o huevos al desayuno hasta compartirlo con amigos en picoteos. Gracias a su capacidad fundente se suele utilizar en sándwich, empanadas y pizza.
SABOR Y AROMA
PASTA Y TEXTURA
CORTEZA Y MADURACIÓN
CONSERVACIÓN

Queso Merkén

Un queso suave con un toque de notas ahumadas y un picor sutil gracias al merkén, perfecto para los amantes de los sabores intensos. Su textura cremosa y sabor ahumado lo hacen ideal para aperitivos o gratinados. Marida a la perfección con vinos de barrica, como Cabernet Sauvignon que realzan el merkén y equilibran su intensidad. Una combinación pensada para paladares exigentes.
SABOR Y AROMA
PASTA Y TEXTURA
CORTEZA Y MADURACIÓN
CONSERVACIÓN

Queso Orégano

Un queso suave con un toque aromático de orégano, perfecto para quienes buscan un sabor delicado y lleno de frescura. Su frescura lo convierte en una opción deliciosa para ensaladas, aperitivos, tablas de picoteo o recetas al horno. Gracias a su textura cremosa al derretirse, es ideal para realzar el sabor de pizzas, empanadas o gratinados.
SABOR Y AROMA
PASTA Y TEXTURA
CORTEZA Y MADURACIÓN
CONSERVACIÓN

Queso Albahaca

Delicado, aromático y con el toque fresco de la albahaca, este queso es ideal para quienes disfrutan de sabores suaves pero llenos de personalidad. Su textura cremosa y su fusión perfecta con el calor lo hacen irresistible en pizzas, pastas, empanadas y gratinados. Además, es una excelente opción para tablas de picoteo.
SABOR Y AROMA
PASTA Y TEXTURA
CORTEZA Y MADURACIÓN
CONSERVACIÓN

¿Cómo conservar y disfrutar al máximo nuestro queso?

¡Hola, amante del buen queso! El queso es uno de los alimentos más antiguos y fascinantes del mundo, con miles de variedades y sabores. Para que disfrutes al máximo el producto que llevamos hasta tu hogar, su evolución dependerá de cómo decidas cuidarlo en casa.

Nuestros quesos son de tipo mantecoso, con una consistencia semiblanda, cremosa, un color blanco amarillento y una corteza delgada y seca. Para disfrutar de estas características tal como te lo entregamos, solo debes mantenerlo refrigerado a una temperatura entre 2 y 8 °C.

Ahora bien, si eres un verdadero conocedor y buscas madurarlo para potenciar su carácter, el secreto está en mantenerlo a una temperatura de entre 8 y 14 °C, con una humedad del 75% al 85%. Si eliges este camino, recuerda voltear la pieza cada dos días y mantener su cáscara impecable limpiándola con un paño semihúmedo.

Una vez abierto el queso mantener refrigerado (2 a 8 grados) y consumir antes de 10 días.

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