Nuestra Historia


Una Tradición Forjada con Esfuerzo y Pasión.

Al sur del imponente Río Toltén, en la Región de la Araucanía, late el corazón de Faja Maisan. Esta tierra fue bautizada en honor a su primer colono, Max Maisan. Fue un rincón indómito transformado en verdes praderas gracias al esfuerzo incansable de los colonos europeos, quienes desafiaron el destino para fundar un hogar.

Con ellos no solo llegaron sueños, sino también un tesoro invaluable: las técnicas secretas de los maestros queseros del viejo continente.

De esa herencia viva, de esas recetas compartidas y perfeccionadas generación tras generación, nace Praderas de Maisan. Somos una fábrica artesanal que rinde homenaje a la historia. Logramos unificar el carácter y la pasión de los sabores europeos tradicionales con un compromiso absoluto por el bienestar animal y el libre pastoreo.

Cada trozo de nuestro queso custodia una parte de esta historia. Al elegirnos, apoyas la conservación de un oficio histórico y llevas a tu mesa un sabor con carácter, identidad y un origen único.


Obtención de la leche y cuidado Animal


El Secreto de Nuestro Sabor, Respeto y Libertad Animal.

Cada uno de nuestros quesos nace del bienestar de nuestras vacas. Ellas viven en total libertad, alimentándose de pastizales verdes y frescos bajo el cielo del sur. Este estilo de vida sin estrés se traduce directamente en una leche de pureza y calidad inigualables.

Nuestra rutina diaria es un compromiso de amor y constancia. Caminamos al potrero dos veces al día (5:00 AM y 3:00 PM), de lunes a lunes, para buscar a cada vaca, respetando sus ritmos y su tranquilidad. Tras el ordeño, regresan de inmediato a sus pastizales libres.

No solo compras un queso artesanal. Te llevas a la mesa el resultado de una cadena de bienestar, tradición y respeto animal.

Nuestro Proceso


Nuestro Proceso: Cuidado, Tradición y Respeto por el Tiempo.

En Praderas de Maisan creemos que hacer un queso excepcional requiere paciencia, pasión y rigurosidad. Llevamos a tu mesa un producto genuinamente artesanal, elaborado cuidadosamente protegiendo la salud de tu familia sin perder la esencia del campo.

Nuestra promesa de calidad se basa en la materia prima (leche) de calidad y segura al pasteurizar. Así eliminamos cualquier riesgo bacteriológico, manteniendo intactos los nutrientes y los aromas naturales que le dan identidad a nuestro queso.

El respeto sagrado por los tiempos es la clave. Aquí no apuramos los procesos. Tras el corte de la cuajada, dedicamos hasta 3 horas de agitación constante para lograr la firmeza y textura exactas. El tiempo correcto define el balance perfecto entre suavidad y consistencia.

Maduración controlada. Dejamos reposar nuestros quesos en un ambiente con humedad y temperatura controladas. Un descanso de 6 a 10 días a temperaturas de 12 a 16 grados permite a los fermentos concentrar los sabores y dar vida a esa consistencia mantecosa y rica que caracteriza a nuestro queso.

Regálate el placer de disfrutar un queso bien hecho, con el sabor de la tradición y el cuidado que mereces.